La lucha contra la corrupción sigue siendo un leitmotiv repetido, sin embargo se ha vuelto una expresión abstracta y muy vaga que todo el mundo repite como si fuera algo natural.
Mientras insisten en combatirla, a menudo son aquellos que nunca han entrado en los oscuros laberintos de su combate quienes lo gritan al viento.
Luchar contra la corrupción puede tener consecuencias brutales. Platón, filósofo griego, dijo que surge cuando el alma pierde el equilibrio entre razón, espíritu y deseo. Además, existen factores peligrosos como el deseo individual, la tolerancia social y una debilidad institucional.
La corrupción se presenta en distintas formas y con tentáculos diversos: desde algo que parece tan simple como la costumbre en las estructuras gubernamentales hasta enfrentarse a aquellas inercias es sumamente complicado.
La lucha contra la corrupción debe enfocarse no solo en su prevención, sino también en su eliminación dentro de nuestra sociedad y deben estar implicados todos los ciudadanos.
