El padre José Manuel Suazo Reyes, párroco de la iglesia de San Miguel Arcángel en Perote, llamó a los católicos a renovar las promesas del bautismo y permitir que el Espíritu Santo los transforme, durante la celebración de Pentecostés.
El sacerdote, especializado en Sagradas Escrituras, señaló que Pentecostés es el regalo del Espíritu Santo que Jesús entregó a la Iglesia cincuenta días después de la Pascua. “Fue un acontecimiento que proyectó a la Iglesia al mundo. Desde entonces la Iglesia se comprende como una comunidad para los demás”, afirmó.
Significado de Pentecostés
En su reflexión, el padre Suazo explicó que el Espíritu Santo fue enviado para que la Iglesia continúe la misión salvífica de Jesús, una tarea sin límites de tiempo ni de espacio. Recordó pasajes evangélicos como “como el Padre me ha enviado así los envío yo” (Jn 20, 21) y “vayan por el mundo entero y prediquen el evangelio a toda criatura” (Mc 16, 15).
El párroco destacó que esta misión no solo busca anunciar el evangelio, sino también liberar al hombre de la esclavitud del pecado y restaurar la creatura humana conforme a la gracia de Dios. Citó a San Juan: “a quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados” (Jn 20, 23).
Unidad de la familia humana
El padre Suazo vinculó Pentecostés con el episodio de la Torre de Babel (Gn 11), donde los pueblos quedaron divididos por presunción. En contraste, bajo la acción del Espíritu Santo se favorece la unidad de la familia humana. “El Espíritu Santo es la fuerza divina capaz de unir a los diferentes pueblos en una sola familia, es fuente de unidad y de comunicación”, afirmó.
El sacerdote enumeró tres propósitos del envío del Espíritu Santo:
- Continuar la misión salvífica de Jesús en el mundo.
- Liberar al hombre del pecado y regenerarlo.
- Unir a la comunidad dispersa por el pecado en la Iglesia.
Finalmente, pidió que la celebración de Pentecostés renueve en todos los fieles el bautismo y la transformación que el Espíritu Santo ha hecho en cada bautizado.