Erandhi Pérez Márquez, estudiante de la Maestría en Salud, Arte y Comunidad de la Universidad Veracruzana (UV), presentó su investigación sobre cómo las experiencias artísticas pueden fomentar el bienestar, la escucha corporal y la construcción de espacios de cuidado en mujeres adultas dedicadas a labores domésticas y de atención a otras personas. El avance del protocolo fue expuesto durante el 2º Coloquio de Posgrados de Investigación en Artes Escénicas y Performatividad, organizado por el Centro de Estudios, Creación y Documentación de las Artes (CECDA).
La investigación, titulada “Habitar el cuerpo-territorio. Experiencias artísticas y ecologías del cuidado desde una epistemología encarnada”, se desarrolla con mujeres de entre 60 y 65 años que participan en actividades de la Casa UV Molino de San Roque, ubicada en una zona periurbana de Xalapa. Las participantes habitan colonias cercanas al Santuario de Las Garzas y al entorno de Molino de San Roque, un territorio que ha enfrentado episodios de violencia en años recientes.
Enfoque fenomenológico y metodología participativa
Pérez Márquez, fisioterapeuta de formación y facilitadora de procesos de arte y terapia comunitaria, explicó que la inquietud surgió al observar las corporalidades de mujeres atravesadas por labores de cuidado permanente, quienes suelen asumir estas responsabilidades como una expresión de amor y compromiso, pero que a menudo descuidan sus propias necesidades, emociones y condiciones de salud. El estudio se sustenta en una perspectiva fenomenológica y el concepto de “epistemología encarnada”, que reconoce al cuerpo y la experiencia vivida como fuentes de conocimiento. También incorpora elementos de la ecología de los cuidados, entendiendo a las personas como parte de una red de relaciones con otras personas, comunidades y entornos naturales.
La metodología incluye entrevistas semiestructuradas, caminatas, sesiones de masaje terapéutico y ejercicios de cartografía corporal. “Estas actividades han permitido explorar aspectos como la movilidad cotidiana, los recuerdos, los afectos, los sueños y las percepciones que las participantes tienen sobre su propio cuerpo”, señaló la investigadora.
Hallazgos preliminares
Uno de los primeros resultados indica que el tiempo sigue siendo la principal limitante para que las mujeres cuidadoras participen en espacios de encuentro y creación. Las responsabilidades domésticas y de cuidado ocupan gran parte de la jornada, dificultando destinar momentos al descanso, la reflexión personal o las actividades artísticas. No obstante, Pérez Márquez destacó que los procesos artísticos han favorecido momentos de escucha, reconocimiento y bienestar entre las participantes. La investigación recupera aportaciones del arte relacional y participativo, donde el valor no radica únicamente en la obra final, sino en los procesos de creación compartida, el diálogo y la construcción colectiva de significados.

Fuente original: Universidad Veracruzana
