El lenguaje no solo describe identidades, también construye comunidades, otorga visibilidad y puede excluir experiencias. Bajo esta premisa se desarrolló el conversatorio “Nombrar(nos): debates en torno a la categorización LGBTQIA+”, organizado por el Centro de Estudios de Género de la Universidad Veracruzana (CEGUV), en el marco de la Jornada Activista Académica Queer.
Reflexiones sobre identidades y poder
Tito Mitjans Alayón, investigador posdoctoral de la Facultad de Antropología de la UV, activista trans, feminista y antirracista, moderó la actividad realizada en la Casa del Lago de la UV. Participaron Emma Bailey, investigadora del CEGUV, y José Julián García Sánchez, maestrante en Estudios de Género de la UV y conductor del programa Identidades divergentes de Radio Más.
Los ponentes reflexionaron sobre el significado político, social y cultural de las categorías que integran las siglas LGBTQIA+, así como de los procesos de institucionalización de la diversidad sexual en América Latina y el Caribe. Mitjans Alayón planteó que las identidades sexogenéricas son procesos históricos y sociales en constante transformación, por lo que las siglas deben entenderse como un terreno de debate y disputa política.
Nombrarse como acto de poder
Emma Bailey y José Julián García coincidieron en que el acto de nombrarse representa una forma de tomar poder sobre la propia identidad, aunque también puede generar nuevas formas de encasillamiento. Bailey agregó que las categorías LGBTQIA+ han sido fundamentales para visibilizar demandas y conquistar derechos; sin embargo, las instituciones suelen reconocer únicamente identidades que encajan en marcos normativos específicos.
La investigadora explicó que el lenguaje posee un poder transformador, pero las categorías existentes no siempre alcanzan a reflejar la multiplicidad de experiencias atravesadas por factores como la clase social, la racialización, el género, el territorio o la discapacidad. Asimismo, señaló que las dinámicas de globalización, neoliberalismo y multiculturalismo influyen en la construcción y reconocimiento de las identidades sexogenéricas.
Por su parte, José Julián García destacó que muchas discusiones sobre identidad parten de definiciones académicas y no de las formas en que las propias personas se nombran. Reflexionó sobre la influencia de la cultura anglosajona en la construcción de identidades LGBTQIA+ en México y sobre las desigualdades que persisten dentro de la propia diversidad sexual.
El maestrante reiteró que las categorías permiten generar visibilidad, políticas públicas y avances legislativos, pero también pueden dejar fuera experiencias que no encajan plenamente en ellas. Las vivencias de las personas LGBTQIA+ son diversas y están atravesadas por el género, la clase, la pertenencia étnica y el contexto territorial.
Institucionalización y límites de la inclusión
Los participantes también abordaron el impacto de la institucionalización de las demandas de la diversidad sexual. Reconocieron avances significativos en derechos y políticas públicas, pero advirtieron que estos procesos pueden favorecer modelos de inclusión limitados a formas de vida consideradas aceptables por la norma heterosexual dominante.

Fuente original: Universidad Veracruzana
