Carlos Converso Prato, catedrático de la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana (UV), recibió la Medalla Bellas Artes 2026, la distinción más importante que entrega el Gobierno de México a profesionales de las artes escénicas. El galardón, otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), celebra 50 años de trayectoria dedicados al teatro de títeres.
Es la primera ocasión en que el premio se entrega a un titiritero en el ámbito teatral. Con ello, el reconocimiento da visibilidad a una manifestación artística que no siempre ha ocupado un lugar central.
Ceremonia en el Palacio de Bellas Artes
La entrega se realizó el martes 28 de julio en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. La ceremonia fue encabezada por Alejandra de la Paz, directora general del INBAL.
También asistieron Luis Mario Moncada, coordinador nacional de Teatro del INBAL; Raquel Bárcena, quien ofreció una semblanza del homenajeado, y Berta Hiriart, integrante del jurado que otorgó la Medalla Bellas Artes Teatro 2026.
Un encuentro que marcó su camino
Converso estudió actuación y en sus inicios soñaba con convertirse en un actor reconocido y llegar a Broadway. Su rumbo cambió al conocer a un titiritero ambulante, cuyas historias difuminaban la frontera entre realidad y ficción.
Fascinado por esa forma de narrar, en compañía de un amigo construyó sus primeros títeres y comenzó a presentarse en escuelas. En esas figuras descubrió un arte que reúne actuación, escultura, literatura, dirección escénica, música y narrativa.
El académico comentó que el actor que deseaba la fama quedó en segundo plano y que los títeres pasaron a ser el centro de la escena, con él detrás de ellos.
Un oficio aprendido en la práctica
En la década de 1970 no existían en México escuelas para formarse como titiritero. Carlos Converso aprendió el oficio mediante la práctica, la observación de otros artistas y la experimentación con madera, papel maché, espuma y unicel.
Al llegar a Xalapa, procedente de la Ciudad de México, encontró un entorno con escasos antecedentes de teatro de títeres. El docente impartió talleres independientes y formó a varias generaciones que con los años fundaron compañías profesionales.
La vigencia del títere
Converso sostiene que la vida del títere nace de las manos del artista que lo mueve ante el público, mientras que un efecto digital depende de un programa informático.
También destacó que el vínculo entre las figuras y quien las manipula, directo e irrepetible, sigue provocando el mismo asombro que hace cinco décadas. Frente al éxito de sus antiguos alumnos, aseguró que no se siente desplazado, sino orgulloso de su labor como impulsor de nuevas compañías.

Fuente original: Universidad Veracruzana
