En los cafetales, una larva considerada plaga por los productores podría convertirse en un ingrediente para elaborar alimentos más nutritivos y sustentables. Esta posibilidad es investigada por Sofía Reyna Fernández, estudiante del Doctorado en Ciencia, Ingeniería y Tecnología de Alimentos del Centro de Investigación y Desarrollo en Alimentos (CIDEA) de la Universidad Veracruzana (UV).
El proyecto estudia la larva Arsenura armida, conocida como cuetla, un insecto de consumo tradicional en algunas comunidades de México. Hasta ahora ha sido poco explorado desde el punto de vista científico como fuente de proteínas y compuestos con potencial para desarrollar nuevos alimentos.
Una plaga con potencial alimentario
La cuetla habita principalmente en árboles de jonote, que dan sombra a los cafetales, y suele ser vista como un problema cuando se alimenta de sus hojas. La investigadora explicó que el insecto es poco conocido y que busca demostrar su valor como ingrediente alimentario.
Los análisis hechos hasta el momento indican que la cuetla tiene un alto contenido de proteínas y lípidos benéficos. Estos componentes podrían representar ventajas para la alimentación humana y convertirse en ingredientes funcionales para la industria alimentaria.
Las proteínas, además de participar en funciones esenciales del organismo como el mantenimiento de músculos y tejidos, pueden cambiar la textura, consistencia y estabilidad de productos como yogures, aderezos, barras nutricionales y alimentos altos en proteína.
Ventajas ambientales y siguientes pasos
El aprovechamiento de insectos ofrece ventajas ambientales frente a otras fuentes convencionales de proteína, pues necesita menos agua, alimento y espacio, además de generar menos emisiones de gases de efecto invernadero. También se pueden aprovechar residuos orgánicos para su alimentación, lo que contribuye a reducir desperdicios.
Reyna Fernández cursa el segundo año de un programa de cuatro años con la asesoría de la doctora Maribel Jiménez Fernández. Su interés por los insectos comenzó durante la Licenciatura en Ingeniería Química, cuando realizó su servicio social en una granja dedicada a su estudio.
Tras caracterizar las proteínas de la cuetla y evaluar sus propiedades funcionales, la siguiente etapa consistirá en analizar su capacidad antioxidante y estudiar, mediante modelos in vitro, su comportamiento durante la digestión para conocer su potencial de absorción en el organismo. El objetivo final es determinar en qué productos alimenticios podrían incorporarse y cómo responderían durante procesos de elaboración.

Fuente original: Universidad Veracruzana
