La prevención de enfermedades no transmisibles, el acceso a evidencia científica confiable y el uso responsable de la inteligencia artificial (IA) figuran entre los principales retos para la formación y el ejercicio de la nutrición, señaló Elvia Vianey Guerrero Alcocer, académica e investigadora del Centro Universitario Amecameca de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).
La especialista participó a distancia con la videoconferencia “Nutrición basada en evidencia y el uso de la IA”, en el marco del Simposio Internacional “Marketing para profesionales de la nutrición: Del aula al ámbito laboral”, organizado por la Facultad de Nutrición de la Universidad Veracruzana (UV).
Prevención y evidencia científica
Guerrero Alcocer indicó que las enfermedades no transmisibles están entre los problemas de salud más relevantes en México y que buena parte de ellas puede prevenirse con cambios oportunos en la alimentación, la actividad física y otros hábitos de vida saludables.
Explicó que la investigación científica permite conocer los efectos benéficos o perjudiciales de los alimentos y de sus componentes. Por ello resaltó la Nutrición Basada en Evidencia (NBE), metodología que integra los mejores hallazgos científicos disponibles con la experiencia clínica para respaldar la toma de decisiones profesionales.
Mencionó que existen diversas plataformas y bases de datos para consultar literatura especializada, entre ellas PubMed, además de otras herramientas enfocadas en revisiones sistemáticas y síntesis de evidencia. También apuntó que la generación de conocimiento en nutrición enfrenta desafíos metodológicos, ya que muchos estudios se desarrollan bajo diseños observacionales y de corte, situación que responde a las características de la investigación en alimentación y comportamiento humano.
Aplicaciones de la IA en nutrición
La investigadora advirtió que la NBE también tiene limitaciones derivadas del volumen creciente de información disponible y de la diversidad de resultados sobre temas de amplio interés público. En ese contexto, dijo, la inteligencia artificial ha comenzado a desempeñar un papel cada vez más relevante, sobre todo en:
- Nutrición personalizada.
- Evaluación dietética.
- Reconocimiento de alimentos, para identificar características nutricionales, composición y contenido energético.
Entre los beneficios de la IA en este campo destacó la capacidad de procesar grandes volúmenes de datos, sintetizar evidencia científica, identificar posibles sesgos en investigaciones y reducir tiempos en la toma de decisiones clínicas. La conferencia abordó además su potencial en la atención personalizada de los pacientes.
Retos éticos y regulación
La académica subrayó que existen retos éticos que deben atenderse, especialmente en materia de privacidad de datos, transparencia de algoritmos y posibles conflictos de interés relacionados con empresas privadas.
Advirtió que el uso de información incompleta o sesgada puede influir en las recomendaciones nutricionales y afectar objetivos vinculados con la salud pública. Por ello consideró necesario impulsar marcos regulatorios y políticas públicas que contribuyan a garantizar un uso responsable de estas tecnologías.

Fuente original: Universidad Veracruzana
