Iglesia Apostólica Ecuménica acusa persecución de la Diócesis de Acapulco

Sep 27, 2026 | Veracruz

La Iglesia Apostólica Ecuménica Siervos del Espíritu Santo de Veracruz denunció una persecución y una búsqueda de confrontación por parte de la Arquidiócesis de Acapulco, luego de que se anunciaran ordenaciones para el 17 de octubre de 2026 en el Parque Papagayo de esa ciudad. Su arzobispo primado, monseñor Isidoro Abad Olivares, afirmó que la agrupación está reconocida legalmente.

El prelado indicó que la iglesia cuenta con el registro SGAR/5471/2025 como Asociación Religiosa ante la Secretaría de Gobernación. Añadió que en México existen más de 10 mil asociaciones religiosas registradas formalmente ante esa dependencia.

Ordenaciones previstas en el Parque Papagayo

Según Abad Olivares, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, inició una persecución contra la iglesia veracruzana por las ordenaciones programadas en el puerto. Sostuvo que el clero romano no es la única expresión religiosa que existe en Veracruz, en Guerrero, en México y en el mundo.

  • Eleuterio Nava Galicia: ordenación presbiteral.
  • Hoguer Morales Miranda: ordenación diaconal.
  • Jesús de Jesús Ortiz: ordenación diaconal.

Rito católico no romano

Abad Olivares aclaró que la Iglesia Apostólica Ecuménica Siervos del Espíritu Santo de Veracruz nunca ha afirmado pertenecer a la jurisdicción de la Iglesia Católica Romana ni estar sometida al gobierno del Obispo de Roma. Afirmó que su identidad es la de una Iglesia de tradición católica, apostólica y ecuménica, con rito católico no romano.

Jurisdicción, sucesión apostólica y validez sacramental

El prelado distinguió entre jurisdicción eclesiástica, sucesión apostólica y validez sacramental. Explicó que la jurisdicción determina quién ejerce autoridad pastoral sobre una comunidad determinada, mientras que la sucesión apostólica se refiere a la continuidad del ministerio episcopal recibido de los Apóstoles.

Citó el Concilio Vaticano II, en el documento Unitatis redintegratio, cuyo número 15 reconoce que las Iglesias orientales separadas de la Sede Romana poseen verdaderos sacramentos, sobre todo por su sucesión apostólica, el sacerdocio y la Eucaristía. Con ese argumento sostuvo que su iglesia conserva la sucesión apostólica y que sus sacramentos tienen validez.

Finalmente, planteó que el hecho de que una Iglesia no reconozca el ministerio de otra no demuestra por sí mismo que el sacramento celebrado por la segunda sea inválido. Señaló que la falta de reconocimiento jurisdiccional y la inexistencia de un sacramento son cuestiones diferentes.