Regular la inteligencia artificial (IA) no requiere crear un derecho desde cero, sino actualizar, reinterpretar y complementar las normas vigentes para proteger a las personas sin frenar la innovación, planteó Rosalba Ceyani Zendejas Conde, docente de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana (UV).
La académica presentó la ponencia “El derecho en la era de la inteligencia artificial” en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, en el marco del Coloquio Internacional “Democratizar el saber: Diálogos entre ciencia, cultura y sociedad”.
El reto de proteger a las personas frente a la IA
Zendejas Conde señaló que el reto del derecho es construir las condiciones para que la tecnología se desarrolle cuidando el bienestar de la gente. Recordó que hace unas cuatro décadas internet no existía en los hogares y se veía solo como una herramienta tecnológica.
Con el tiempo, temas como la protección de datos, los delitos informáticos, la violencia digital y la propiedad intelectual obligaron al derecho a intervenir. Con la IA ocurre algo similar, dijo, pero con mayor velocidad: ya está en los buscadores, en los dispositivos y en las recomendaciones de compras, contenidos o rutas.
Usos y riesgos de la IA en el ámbito jurídico
La ponente subrayó que la IA tiene usos valiosos en el trabajo jurídico: localizar información, precedentes y documentos en segundos, clasificar casos, analizar expedientes y apoyar la redacción de textos.
También advirtió sobre los riesgos que implica:
- Algoritmos que muestran solo lo que cada persona quiere ver.
- Deepfakes: videos, imágenes o audios falsos que pueden atribuir a alguien actos que no cometió.
- Sesgos discriminatorios que se reproducen cuando se alimenta a la IA con información errónea.
Por ello pidió no subir a estas herramientas expedientes con nombres, domicilios u otros datos personales.
Preguntas que el derecho debe responder
La académica planteó quién controla los datos que las personas ingresan a la IA, incluso los más íntimos; quién responde cuando una decisión automatizada causa un daño; y, ante delitos cometidos con estas herramientas, a quién se sanciona: al usuario, al proveedor o al software.
Uso ético y responsabilidad de los futuros abogados
Zendejas Conde aclaró que no se trata de satanizar la IA ni de renunciar a ella, porque el derecho no está peleado con la innovación y avanza conforme lo hace la sociedad.
Invitó a las y los futuros abogados a usarla de forma ética y responsable, a citarla cuando se emplee en trabajos o investigaciones y a enseñar a las nuevas generaciones un uso adecuado.
Ahora la pregunta ya no es si la IA transformará la sociedad, sino cómo responderá el derecho a ese cambio, concluyó.

Fuente original: Universidad Veracruzana
