Fronteras lingüísticas: traducir es elegir qué voz se escucha

Oct 12, 2026 | Veracruz

Las fronteras lingüísticas, culturales y tecnológicas no son solo límites: son espacios donde se decide qué se traduce, qué se calla y quién tiene la palabra, señalaron los participantes de la Mesa 3 del IV Coloquio Internacional Discurso y Cultura.

La mesa “Prácticas fronterizas: traducir entre mundos, construir entre lenguas” se realizó en la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana (UV), en Xalapa, como parte del coloquio “Fronteras y puentes lingüísticos: narrar, leer y escribir la construcción de mundos plurales”.

Tres ponencias sobre traducción, lengua y tecnología

Los trabajos presentados abarcaron desde una revista peruana de vanguardia hasta un testimonio en lengua cuicateca y los alcances de la inteligencia artificial (IA) en la literatura.

  • “Amauta, traducción y poesía, una valoración en el centenario de la revista”, de José Miguel Barajas García, del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias de la UV.
  • “Dodo Divacuyí Gloria Avendaño”, presentada por Adalberta Robles Avendaño, hablante de cuicateco y alumna del Doctorado en Investigación Educativa de la UV.
  • “Tecné, poiesis y mímesis, las nuevas fronteras para la inteligencia artificial”, de Israel Tonatiuh López Rosas y Leonardo Ramsés Rivera Cadena.

Amauta, la revista que tradujo a la vanguardia

José Miguel Barajas García expuso que la publicación peruana fue fundada en 1926 por José Carlos Mariátegui y alcanzó 32 números hasta 1930. En sus páginas se tradujeron y comentaron autores como Trotsky y André Breton, además de publicarse poesía de César Vallejo, Pablo Neruda y Magda Portal.

El investigador recordó que la postura política de la revista generó una reacción conservadora y una clausura de seis meses en 1927. Añadió que su público era principalmente proletario, campesino e indígena, sectores que no tenían acceso a las publicaciones de la élite criolla.

Un testimonio en cuicateco y la violencia de la castellanización

Adalberta Robles Avendaño, originaria de Santa María Tlalixtac, Cuicatlán, Oaxaca, presentó “Dodo Divacuyí Gloria Avendaño”, título que se traduce como “La palabra de Gloria Avendaño en su idioma”. Durante su participación leyó un fragmento del discurso-testimonio en su lengua originaria y en español.

En ese texto, Robles Avendaño recuerda que siendo niña tuvo que aprender español en la escuela, donde solo el maestro lo hablaba. Señaló que hay términos y recursos que no caben en la traducción y requieren notas al pie, como la repetición para dar énfasis o la palabra dogdi, que designa una vara delgada pero resistente.

Para la estudiante, traducir sirve para visibilizar una lengua en peligro de extinción y la violencia que implicó la castellanización.

Qué puede y qué no puede hacer la IA con el lenguaje

Israel Tonatiuh López Rosas y Leonardo Ramsés Rivera Cadena cerraron la mesa con su ponencia sobre las nuevas fronteras de la inteligencia artificial. A partir de conceptos de la tradición griega, López Rosas sostuvo que la IA domina la técnica y puede producir textos convincentes, pero carece de una intención propia y de experiencia subjetiva desde la cual representar el mundo.

Frente a la comparación con la imitación entre autores, como Virgilio con Homero, señaló que la tradición literaria no funciona como una fotocopiadora, pues implica comprender, transformar y reformular. Concluyó que la IA no sustituye al escritor, quien selecciona, orienta y asume la responsabilidad de lo que se escribe, y que la dificultad actual está en saber qué historias merecen ser contadas.

Fronteras lingüísticas: traducir es elegir qué voz se escucha

Fuente original: Universidad Veracruzana