La aplicación del Análisis de Modo y Efecto de Falla (AMEF) en la selección de medicamentos de un hospital tipo arca de Noé para pacientes con COVID-19 permitió anticipar riesgos, evitar compras innecesarias y ajustar el abasto a las necesidades reales de los enfermos. Así lo expuso Guillermo Barranco Castañeda, egresado de la Maestría en Farmacia Clínica de la Universidad Veracruzana (UV).
El estudio forma parte de su tesis titulada “Optimización del proceso de selección de medicamentos tradicional mediante la metodología Lean Six Sigma y el Análisis de Modo Efecto Falla (AMEF) en un hospital tipo arca de Noé para pacientes que padecen COVID-19”.
Un análisis surgido en el hospital temporal de la Ciudad de México
La investigación se originó en el hospital temporal instalado en el centro de convenciones Citibanamex, en la Ciudad de México, durante la pandemia por COVID-19. Ante el pico de contagios de enero de 2021 y la saturación hospitalaria, se replicaron modelos como los de Wuhan, China.
En ese contexto, Barranco Castañeda observó que la selección de medicamentos no había sido la ideal, pues se extrapolaron datos de un hospital de tercer nivel a una unidad con pacientes infectados de manera continua. El egresado señaló que no es lo mismo un hospital de traumatología que uno con pacientes que se están infectando.
Redistribución de fármacos y previsión de riesgos
Al detectar el problema, el equipo frenó la llegada de más medicamentos innecesarios y trasladó los existentes a otras unidades de la red hospitalaria de la capital, lo que evitó nuevas compras y tuvo efecto logístico y económico.
El análisis también reveló necesidades no cubiertas:
- La liberación de citocinas en pacientes con COVID-19 genera un estado procoagulante, por lo que se previó el uso de anticoagulantes para reducir el riesgo de trombosis en quienes pasaban mucho tiempo en cama.
- Ante infecciones agregadas por bacterias u hongos, se gestionaron antibióticos distintos.
Seguimiento con RedCap y detección de una reacción adversa
Barranco Castañeda destacó que el hospital fue de las primeras unidades del país en recibir remdesivir y baricitinib. Para elegir a los pacientes que más se beneficiarían se trabajó con médicos y enfermería, además de un sistema llamado RedCap, que a partir de los laboratorios sugería candidatos; el médico confirmaba clínicamente y farmacia custodiaba y vigilaba el medicamento.
Ese seguimiento permitió detectar en el momento una reacción adversa: una bradicardia inducida por remdesivir. El paciente se recuperó por completo tres días después de suspender el fármaco y fue dado de alta.

