La síntesis orgánica permite construir moléculas complejas a partir de compuestos más sencillos, con aplicaciones potenciales en la industria farmacéutica, explicó Omar Cortezano Arellano, investigador del Instituto de Ciencias Básicas (ICB) de la Universidad Veracruzana (UV).
El académico imparte Química Orgánica en la Facultad de Química Farmacéutica Biológica y participa en la formación de estudiantes de posgrado. En el Laboratorio de Síntesis Orgánica del ICB, su grupo de investigación desarrolla estrategias para obtener moléculas con potencial actividad biológica.
Según el investigador, la síntesis orgánica consiste en construir moléculas a partir de compuestos más sencillos mediante reacciones químicas que forman o rompen enlaces. Estos procedimientos permiten obtener estructuras de interés biológico, algunas de las cuales pueden aprovecharse para desarrollar medicamentos.
Controlar la quiralidad, uno de los principales retos
El especialista señaló que uno de los mayores desafíos del área es controlar la quiralidad, propiedad de ciertas moléculas que existen en dos formas tridimensionales que son imágenes especulares entre sí, pero no pueden superponerse, como ocurre con las manos.
Aunque los enantiómeros comparten diversas propiedades, su interacción con el organismo puede ser distinta: uno puede producir el efecto terapéutico buscado y el otro presentar una actividad diferente o generar efectos adversos.
Para orientar la formación de la molécula deseada se emplea la síntesis asimétrica, que favorece la obtención de uno de esos enantiómeros. El investigador indicó que este control es relevante en la elaboración de fármacos, pues permite dirigir las reacciones hacia estructuras específicas.
La catálisis constituye otra herramienta para acelerar las reacciones y, en determinados sistemas, influir en su selectividad.
El Nobel de Química 2026 y el valor de la ciencia básica
Cortezano Arellano mencionó que los aportes reconocidos con el Premio Nobel de Química 2026, otorgado a Henri B. Kagan y Kenso Soai, están relacionados con los efectos no lineales y la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica.
El académico destacó que esos trabajos ilustran la importancia de la ciencia básica, cuyos resultados pueden tardar décadas en recibir reconocimiento o encontrar aplicaciones. Como ejemplo, citó desarrollos de dichos investigadores fechados en 1985 y 1995.
Ante la demanda de resultados inmediatos, consideró necesario mantener la continuidad del trabajo experimental y fomentar la curiosidad científica entre los estudiantes. En su experiencia docente, acercarlos a las actividades de laboratorio permite mostrar que la química implica diseñar y realizar experimentos para comprender las transformaciones de la materia.
Química verde y líneas de trabajo
Entre los desafíos de la síntesis orgánica, el investigador señaló el desarrollo de procedimientos menos contaminantes, con menor generación de residuos químicos y un uso más limitado de sustancias que pueden afectar al ambiente. También mencionó la posibilidad de emplear agua como disolvente y enzimas para favorecer determinadas reacciones, en una línea relacionada con la química verde.
Sus líneas de trabajo incluyen:
- La química de radicales, que estudia especies químicas involucradas en distintas transformaciones.
- La síntesis asimétrica, enfocada en controlar la formación de moléculas con una estructura tridimensional específica.
El trabajo del laboratorio también comprende la formación de recursos humanos especializados, indicó el académico.

Fuente original: Universidad Veracruzana
