La expansión del gusano barrenador del ganado en México también implica un riesgo para la salud humana, sobre todo para personas con heridas expuestas, enfermedades crónicas o en condiciones de vulnerabilidad social, advirtió William Toledo Rueda, profesor del Departamento de Análisis Clínicos de la Facultad de Ciencias Químicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
En entrevista durante la CXI Reunión Nacional de la Asociación Mexicana de Profesores de Microbiología y Parasitología y el XXII Congreso Nacional de Estudiantes de Microbiología y Parasitología, celebrados en la Universidad Veracruzana, el especialista indicó que la atención pública se ha concentrado en el ganado, aunque la infestación en humanos requiere mayor difusión y vigilancia epidemiológica.
Cifras de la expansión del parásito
De acuerdo con las cifras que citó el investigador, se han registrado poco más de 670 casos humanos, mientras que en animales hay alrededor de 40 mil casos activos.
El parásito está presente en 28 de las 32 entidades federativas, con excepción de Chihuahua, Sonora, Baja California y Baja California Sur.
Grupos de mayor riesgo
Toledo Rueda señaló que las personas con mayor riesgo son:
- Adultos mayores sin cuidados suficientes
- Personas en situación de calle
- Pacientes con diabetes
- Personas con problemas de alcoholismo o consumo de drogas
En estos grupos, una herida sin atención puede facilitar que la mosca deposite sus huevos y que las larvas invadan el tejido vivo. Por ello recomendó mantener las heridas limpias y cubiertas, buscar atención médica oportuna y vigilar a quienes no reciben cuidados adecuados.
Diagnóstico y tratamiento
El académico explicó que la identificación correcta de las larvas es clave para distinguir al gusano barrenador de otras especies que se alimentan de tejido muerto. Para ello deben recolectarse muestras de la profundidad de la herida y notificar los casos a las autoridades sanitarias, encabezadas en México por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Una vez confirmada la infestación, dijo, el tratamiento requiere retirar las larvas, limpiar la lesión y vigilar posibles infecciones secundarias, con especial cuidado en pacientes con enfermedades preexistentes.
Contención y capacidad reducida
El especialista consideró necesario fortalecer los recursos económicos, el personal capacitado y los mecanismos de vigilancia. Recordó que México erradicó el gusano barrenador a principios de la década de 2000 y que, tras la reintroducción detectada a finales de 2024, se reactivó la producción de moscas estériles.
La planta que antes producía hasta 500 millones de moscas estériles por semana fue reactivada con capacidad para aproximadamente 100 millones, una reducción de 80 por ciento. A su juicio, esa capacidad y la insuficiencia de recursos para inspecciones y diagnósticos dificultan las labores de contención.
Impacto económico y alimentario
Toledo Rueda remarcó que el problema también tiene consecuencias económicas y alimentarias: los animales infestados requieren tratamiento y no pueden destinarse de inmediato a la comercialización de carne o leche, lo que repercute en el abasto y en los precios de los productos.
El académico busca sensibilizar a los futuros profesionales de la salud sobre la necesidad de reconocer estos casos, actuar oportunamente y contribuir a la vigilancia epidemiológica.

Fuente original: Universidad Veracruzana
