Cada año, en la misma fecha, el periodista Miguel Ángel Sánchez de Armas publica una columna dedicada a Manuel Buendía Tellezgirón, el reportero asesinado el 30 de mayo de 1984 en la Ciudad de México. En este 2026, a 42 años del crimen, el autor reitera la exigencia de justicia y el repudio a la impunidad que rodea el asesinato.
Buendía, autor de la columna “Red Privada”, fue ultimado por la espalda con cinco disparos en la puerta de un estacionamiento ubicado sobre Avenida Insurgentes, en la Zona Rosa, frente a numerosos testigos. La ejecución, ocurrida en plena tarde, fue una advertencia para los periodistas críticos e independientes de la época.
Un crimen no esclarecido
Sánchez de Armas señala que, pese a las investigaciones oficiales, el homicidio permanece impune. “El sentido común dice que Manuel Buendía fue ejecutado víctima de un complot para silenciarlo”, escribe. Cuestiona si los condenados por el asesinato son realmente los responsables y apunta a un sistema judicial ineficaz y torcido.
El columnista recuerda que en abril de 1985 la revista estadounidense The Progressive publicó un reportaje titulado “¿Quién mató a Manuel Buendía?”, que sugería motivaciones políticas y la participación de sicarios profesionales al servicio de grupos amenazados por sus escritos.
El legado de un periodista
Manuel Buendía era consciente del riesgo que implicaba su labor. “El miedo es una reacción lógica en un hombre más o menos sano psicológicamente, y yo sí lo tengo”, declaró en alguna ocasión. Se protegía portando un arma y afirmaba que solo por la espalda sería vulnerable, como finalmente ocurrió.
El asesinato provocó una ola de protestas en todo México: se creó una fiscalía especial, periodistas conformaron comités de seguimiento y se realizaron manifestaciones en medios, universidades y espacios públicos. Sin embargo, con el paso de los años prevalecieron el silencio y la opacidad, mientras surgían hipótesis de todo tipo, algunas absurdas, incluso de la propia autoridad.
La pregunta sin respuesta
Para Sánchez de Armas, la pregunta “¿Quién mató a Manuel Buendía?” carece de sentido si no se entiende primero quién fue él. “Ese es el camino para entender por qué fue él y no otro periodista el blanco de la mente asesina”, afirma. Llevar ante la justicia al autor intelectual implicaría una transformación de México que actualmente no está a la vista.
La columna concluye con un homenaje anual: “Hace 42 años murió asesinado Manuel Buendía Tellezgirón. Aquel 30 de mayo de 1984 fue miércoles. Las fotografías de su cadáver en una acera le dieron la vuelta al país y al mundo”. El autor reafirma que la muerte de Buendía fue ejemplar, pero no en el sentido que deseaban sus asesinos, sino como símbolo de la lucha por la verdad.
