En el ambiente político veracruzano, lleno de lealtades compradas con morralla y traiciones disfrazadas de «pragmatismo», el tablero del Movimiento Ciudadano (MC) ha comenzado a crujir con una intensidad inesperada.
Lo que antes eran susurros en los cafés de Xalapa, hoy se convierte en realidad y redifine el futuro del partido naranja en la entidad. Adrián “el Chino” Ávila finalmente se marchará y con su salida se concreta el sueño largamente acariciado por Luis Carbonell de la Hoz de convertirse en diputado.
La solicitud de licencia la estaría presentando “el Chino” este jueves, y la toma de protesta de Carbonell una semana después.
Sin embargo, no se trata de un acto de contrición ni una jubilación anticipada por amor a la camiseta. El pacto es claro: para que Carbonell asuma la curul que deja “el Chino”, la condición es necesaria.
