La automedicación, el almacenamiento inadecuado de fármacos y los errores en las dosis o en la forma de administrarlos pueden provocar reacciones adversas, interacciones entre medicamentos, tratamientos ineficaces e incluso daños orgánicos, advirtió Alely Galo Mendoza, médica cirujana del Sistema de Atención Integral a la Salud de la Universidad Veracruzana (SAISUV).
Durante una charla virtual, la especialista indicó que es común que las personas conserven en casa medicamentos que ingirieron antes, los compartan con familiares o vecinos, recurran a recetas antiguas o los compren directamente en farmacias sin una valoración médica previa.
Estas prácticas son riesgosas porque se desconoce si el fármaco es adecuado para las condiciones actuales del paciente o si la dosis corresponde a su edad, peso, padecimientos y funciones renal y hepática, puntualizó.
Prácticas frecuentes que aumentan el riesgo
La médica señaló que entre los problemas más comunes están reutilizar un medicamento que antes dio buenos resultados, interrumpir el tratamiento al empezar a sentirse mejor o extender por cuenta propia el consumo de algunos productos. Estas situaciones, dijo, favorecen complicaciones.
- Usar fármacos guardados de tratamientos anteriores.
- Compartir medicamentos con familiares o vecinos.
- Suspender el tratamiento cuando disminuyen los síntomas.
- Prolongar por decisión propia el consumo de un producto.
- Almacenar tabletas fuera del envase original o solo en el blíster.
- Conservar medicamentos en baños o cocinas.
Galo Mendoza explicó que las personas incluso guardan tabletas sin información suficiente sobre su nombre y su fecha de caducidad, lo que impide verificar si el producto sigue siendo apto para su consumo.
Antibióticos y resistencia antimicrobiana
Entre los casos frecuentes mencionó el uso de antibióticos para padecimientos respiratorios sin determinar antes si se trata de una infección viral o bacteriana. Su empleo incorrecto, ya sea por dosis, duración o indicación inadecuadas, contribuye a la resistencia antimicrobiana y reduce las opciones terapéuticas disponibles.
Recomendaciones para la seguridad en la medicación
La especialista también precisó que no todos los comprimidos pueden partirse para obtener media dosis y que, en medicamentos pediátricos, la cantidad requerida depende del peso del paciente y de la concentración del producto, entre otros factores.
- Conocer el nombre de cada fármaco que se consume.
- Saber para qué sirve y con qué frecuencia debe tomarse.
- Identificar los posibles efectos secundarios y qué hacer ante una reacción adversa.
- Informar al personal de salud sobre todos los medicamentos que se toman, sobre todo al iniciar un tratamiento nuevo.
Galo Mendoza apuntó que la seguridad en este ámbito no depende solo del personal sanitario, ya que pacientes, familiares, farmacias y los sistemas de suministro participan en la prevención de errores. Mantener una comunicación adecuada entre todos los involucrados y contar con información clara sobre los tratamientos, concluyó, es una barrera importante para evitar daños asociados con la medicación.

Fuente original: Universidad Veracruzana
