Educación ambiental exige transformar prácticas y estructuras universitarias

Ago 21, 2026 | Veracruz

La educación ambiental en las universidades requiere cambios profundos en las formas de enseñar y en la organización del conocimiento, así como una nueva relación de las instituciones de educación superior con las comunidades y sus territorios.

Así lo expresó Cynthia Nayeli Martínez Fernández, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma del Carmen (Unacar), durante su conferencia magistral “Educación ambiental”, impartida en la sexta sesión del Seminario Internacional “La reforma curricular que la universidad necesita. Cambios curriculares y prácticas escolares”.

El evento fue organizado por el Centro de Investigación e Innovación en Educación Superior (CIIES) de la Universidad Veracruzana (UV).

Una mirada crítica a la educación ambiental

Martínez Fernández señaló que los problemas ambientales actuales obligan a las universidades a revisar la manera en que enseñan, investigan y producen conocimiento.

Explicó que la educación ambiental en las IES ha pasado por distintas etapas: primero estuvo centrada en la conservación de la naturaleza y después incorporó enfoques que reconocen la complejidad de la relación entre sociedad y ambiente.

También cuestionó la idea de que solo con modificar conocimientos, actitudes o comportamientos se pueden resolver las problemáticas ambientales. En su lugar, propuso entender la educación ambiental como parte de procesos sociales más amplios de transformación, donde intervienen factores políticos, económicos, culturales y sociales.

Institucionalización y transversalización

La investigadora dijo que el proceso de institucionalización de la educación ambiental en las universidades ha sido gradual, heterogéneo e inacabado. A su vez, consideró que esa situación puede aprovecharse para construir nuevas formas de intervención.

Señaló que las IES dejaron de ser solo receptoras de la agenda ambiental y comenzaron a asumir una responsabilidad propia frente a la sustentabilidad. Ese cambio favoreció la creación de redes, encuentros académicos, proyectos y estrategias de trabajo interdisciplinario.

Una de las herramientas actuales es la transversalización, que busca integrar contenidos y actividades sobre problemáticas socioambientales en distintas partes del currículo. No obstante, advirtió, no se trata de añadir temas a materias existentes, sino de que esos asuntos atraviesen toda la experiencia educativa y aporten a la formación profesional.

Barreras y vías para avanzar

Martínez Fernández subrayó que las estructuras disciplinares que persisten en las universidades pueden impedir la integración de distintos saberes y limitar la comprensión de las dimensiones política, cultural y económica de los problemas ambientales.

Alertó sobre el riesgo de caer en una visión reduccionista, que limite la educación ambiental a contenidos aislados, o en una complejización discursiva, con discursos amplios pero sin condiciones pedagógicas e institucionales para llevarlos a la práctica.

Entre las propuestas para fortalecer esta área, la especialista planteó:

  • Reconocer y articular las iniciativas que ya existen en las universidades, como campañas, proyectos académicos, acciones de gestión y actividades de vinculación.
  • Evitar que esas acciones funcionen de manera fragmentada e integrarlas en estrategias institucionales.
  • Revisar la lógica con la que se organizan y transmiten los conocimientos.

La participación de Martínez Fernández formó parte del ciclo de conferencias del seminario internacional impulsado por el CIIES-UV para analizar los cambios curriculares y las prácticas escolares que las universidades requieren.

Educación ambiental exige transformar prácticas y estructuras universitarias

Fuente original: Universidad Veracruzana