El especialista en prevención, detección y atención del abuso sexual infantil, Samuel Nepomuceno Sánchez, ofreció una ponencia en la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana (UV) sobre la configuración de las emociones durante la infancia y la formación de vínculos de apego. La actividad formó parte de las iniciativas de la Unidad de Género de la facultad.
Aprendizaje emocional en los primeros años
Ante estudiantes de la licenciatura en Psicología, Nepomuceno Sánchez planteó la interrogante sobre cómo se aprende a gestionar las emociones. Explicó que este proceso se construye mediante la socialización y la interacción con figuras cercanas, en particular durante los primeros años de vida. Precisó que alrededor de los cuatro años las personas consolidan un aprendizaje crucial en materia de regulación emocional, en un contexto donde el cerebro aún se encuentra en desarrollo y depende del entorno.
Destacó el papel de las figuras de apego: madres, padres o cuidadores, cuya calidad de acompañamiento influye directamente en la forma en que los niños aprenden a identificar, expresar y regular sus emociones. La ausencia de herramientas adecuadas en estos cuidadores puede derivar en dificultades que se prolongan hasta la vida adulta.
Dependencia infantil y patrones de apego
Desde una perspectiva biológica, el cerebro infantil carece de una corteza prefrontal completamente desarrollada, lo que limita la capacidad de control de impulsos y de regulación emocional autónoma, por lo que en esta etapa es indispensable la contención externa. Nepomuceno Sánchez explicó que los procesos emocionales están vinculados con respuestas fisiológicas, como la liberación de cortisol ante situaciones de estrés, lo que afecta tanto la conducta como la salud.
El especialista también se refirió al concepto de “secuestro emocional”, un estado en el que las respuestas instintivas predominan sobre el razonamiento, especialmente en contextos de alta carga emocional. Este fenómeno puede explicarse por alteraciones en la actividad cerebral derivadas del estrés sostenido, que impacta funciones como la toma de decisiones y el control de impulsos.
Identidad y vínculos afectivos
Nepomuceno Sánchez abordó la relación entre experiencias tempranas y la construcción de la identidad. Detalló que los mensajes recibidos en el entorno familiar actúan como un “espejo” que influye en la autoestima y en la percepción de uno mismo, y que estos patrones tienden a replicarse en las relaciones interpersonales, incluyendo la elección de pareja. Señaló que los seres humanos desarrollan necesidades emocionales que buscan compensar carencias afectivas del pasado, manifestándose en conductas recurrentes orientadas a la regulación emocional, como la búsqueda de vínculos afectivos intensos o la dependencia de estímulos externos.
Finalmente, el ponente exhortó a las y los jóvenes a buscar la lectura y formación continua en diversas materias, mediante un estudio interdisciplinario como herramienta indispensable para abordar la complejidad del comportamiento humano.
