Una investigadora de la Universidad Veracruzana (UV) planteó la necesidad de redefinir el concepto y el diagnóstico del síndrome metabólico, al considerar que el modelo actual basado en parámetros rígidos resulta insuficiente ante las evidencias clínicas recientes.
La propuesta de la investigadora
Socorro Herrera Meza, adscrita al Instituto de Investigaciones Psicológicas de la UV, ofreció la conferencia “El rompecabezas del síndrome metabólico: diagnóstico y seguimiento” durante el XII Simposio en Ciencias Biomédicas. Este evento fue organizado por la Facultad de Química Farmacéutica Biológica y el Colegio Mexicano de Ciencias de Laboratorio Clínico Xalapa.
Herrera Meza explicó que el síndrome metabólico agrupa diversas afecciones simultáneas que incrementan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, aterosclerosis y diabetes mellitus tipo II. Señaló que limitar la comprensión del padecimiento a métricas estandarizadas complica el seguimiento efectivo de los pacientes.
La investigadora calificó el esquema de diagnóstico clásico, que requiere al menos tres anomalías metabólicas, como obsoleto. Propuso en su lugar un constructo que considere la complejidad biológica y conductual del paciente.
Impacto en la salud pública
Según datos presentados por la universitaria, el síndrome metabólico afecta al 56 por ciento de la población adulta en México. Por ello, su investigación tiene un enfoque prioritario para la salud pública nacional.
El trabajo de Herrera Meza se centra en la interrelación entre la conducta alimentaria y la obesidad. Su objetivo es entender cómo los desequilibrios metabólicos se vinculan con los hábitos y la percepción del individuo.
La propuesta plantea que el manejo del síndrome metabólico no debe ser estrictamente farmacológico. La académica apuesta por una intervención integral que priorice el cambio en el estilo de vida y que empodere al paciente mediante herramientas para transformar su relación con la alimentación y el cuidado de su cuerpo.

