Una estudiante de la Maestría en Arquitectura de la Universidad Veracruzana (UV) desarrolla una investigación que plantea la necesidad de dar voz a la niñez en la planificación de las ciudades.
Angélica del Carmen Priego Déctor, alumna del tercer semestre del posgrado, trabaja en el proyecto “La ciudad para la niñez: el espacio urbano desde las experiencias infantiles”, inscrito en la Línea de Innovación Conceptual del Proyecto Urbano-Arquitectónico.
La investigación parte de la idea de que el entorno urbano no es un espacio neutro, sino que responde a decisiones de diseño que favorecen a ciertos grupos de población.
Priego Déctor sostiene que la organización de calles, parques, escuelas y espacios públicos obedece a prioridades políticas y sociales, y que esas determinaciones afectan de manera distinta a las personas según su edad, género, capacidades y condición socioeconómica.
Una mirada crítica al urbanismo contemporáneo
El trabajo, dirigido por la académica Harmida Rubio Gutiérrez y con asesoría de Mauricio Hernández Bonilla, busca aportar una perspectiva distinta al urbanismo actual.
La propuesta no se limita a diseñar áreas exclusivas para niñas y niños, sino a cuestionar qué transformaciones estructurales requiere la ciudad para que cualquier persona pueda habitarla con autonomía, seguridad y dignidad.
La investigación se pregunta cómo las infancias experimentan y perciben el espacio urbano, con el objetivo de extraer aprendizajes de sus vivencias directas para repensar los entornos urbanos hacia modelos más inclusivos.
Para Priego Déctor, escuchar activamente a las infancias es indispensable para ampliar la conversación pública sobre el desarrollo urbano, ya que las niñas y los niños tienen conocimientos y propuestas valiosas para el presente y el futuro de los espacios comunes.
El proyecto retoma la idea del pedagogo italiano Francesco Tonucci, quien afirmó que “una ciudad que es buena para los niños es buena para todos”.
La investigación reinterpreta esa frase no como una experiencia uniforme, sino como un estándar de bienestar en el que el diseño urbano protege a los habitantes más vulnerables.

Fuente original: Universidad Veracruzana
