Alma Briseida Ramírez Estrada, egresada del Doctorado en Investigación Psicológica en Educación Inclusiva de la Universidad Veracruzana (UV), afirmó que acercar la lectura y la escritura a situaciones reales de los alumnos fomenta el interés y la participación de menores con dificultades severas de aprendizaje.
Su proyecto recepcional analizó la enseñanza ostensiva, un método pedagógico que coloca el aprendizaje en las prácticas concretas donde se usa la lectoescritura, aplicado mediante entornos remotos.
Una enseñanza cercana a la vida cotidiana
Ramírez Estrada explicó que esta perspectiva parte de la interacción con otras personas y del contexto en el que se emplean ciertos conocimientos. Así, se sustituyen los textos aislados o sin significado por actividades próximas a la vida diaria de los alumnos.
Entre las actividades posibles se encuentran:
- Elaborar una lista de compras.
- Dejar un recado o enviar un mensaje.
- Redactar una carta.
- Crear un juego.
- Preparar un anuncio.
Los intereses de los menores se convierten en el punto de partida para diseñar los materiales y las actividades.
Desafíos y acompañamiento en la modalidad remota
La investigadora, con más de 20 años de trayectoria en la Secretaría de Educación de Veracruz, señaló que su experiencia profesional la motivó a buscar fundamentos científicos para sus intervenciones con población infantil.
El trabajo a distancia implicó retos como el acceso a internet y a dispositivos electrónicos, así como la organización de los horarios familiares. No obstante, las tecnologías también ofrecieron prácticas de lectura y escritura aprovechables en la enseñanza remota.
Ramírez Estrada destacó el papel de madres, padres y cuidadores para preparar las sesiones, gestionar los equipos digitales y generar condiciones adecuadas para el aprendizaje en casa.
Resultados en los estudiantes
Entre los resultados más significativos, la egresada mencionó que los alumnos comenzaron a mostrar intención de usar los textos y participar en las actividades, en lugar de limitarse a recibir instrucciones. Algunos que inicialmente no empleaban la lectura ni la escritura avanzaron de un nivel presilábico a uno alfabético y realizaron producciones propias.
Recomendó a docentes y terapeutas partir de las características de cada menor y prestar atención a su entorno, sus prácticas familiares y las actividades propias de su edad. Sostuvo que la enseñanza debe estar contextualizada y próxima a la realidad del estudiante.
Inclusión y función social de la lectoescritura
María Marcela Castañeda Mota, coordinadora del doctorado, indicó que la investigación resalta la función social de la lectoescritura, pues aprender no se reduce a cumplir instrucciones escolares, sino a responder a necesidades e intereses concretos.
La académica agregó que los proyectos del posgrado deben beneficiar a poblaciones vulnerables y sustentarse en fundamentos teóricos, metodológicos y éticos. Subrayó que la inclusión supone reconocer a todos los actores como parte del proceso educativo para transformar prácticas y lograr una participación equitativa en la sociedad.
El estudio fue presentado en la X Reunión Nacional de Investigación en Psicología, realizada en Mérida, Yucatán.

Fuente original: Universidad Veracruzana
