En las últimas décadas hemos aprendido a cuidar el agua y cada día más personas reducen su consumo. Por ejemplo, se usan de manera eficiente las lavadoras con cargas completas, se evitan fugas en llaves, regaderas, inodoros y se han extendido los sistemas de riego por goteo para evitar desperdicio. Las aguas grises que descargan los lavamanos, regaderas y lavadoras se pueden usar en los inodoros o en limpieza.
Empiezan a instalarse en casas e industrias sistemas de recolección de agua de lluvia para riego, limpieza o procesos industriales. El agua de cocción de las verduras, una vez fría, se puede reutilizar para regar plantas. Es importante que cada vez se construyan más plantas de tratamiento de aguas negras y que las existentes cuenten con el mantenimiento óptimo.
La recuperación de la lluvia en hogares, edificios y espacios públicos, el cuidado de humedales, los jardines infiltrantes, así como la limpieza de los ríos nos ayudan a evitar su contaminación. Un aspecto fundamental es procurar la recarga del agua en las áreas de riego, hogares y espacios públicos.
