El tapir y el pecarí labios blancos son especies con muy pocos estudios previos sobre su ecología y actualmente enfrentan un severo riesgo de desaparición, afirmó el investigador Rafael Reyna Hurtado, de El Colegio de la Frontera Sur, en Campeche.
Con más de 20 años dedicados al estudio de la fauna silvestre en la región, el especialista presentó los hallazgos más recientes sobre el comportamiento de estos dos grandes mamíferos terrestres que habitan en la selva del sureste mexicano.
La conferencia “Ecología del movimiento del pecarí labios blancos y el tapir centroamericano en Calakmul, Campeche” se impartió en el marco del XIII Simposio Internacional de Neuroetología “Nuevas fronteras en neurociencias y etología”, organizado por el Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV), que concluyó el viernes 30 de octubre.
Investigación en Calakmul
Reyna Hurtado explicó que los esfuerzos de investigación se centran en el tapir, un mamífero que llega a pesar alrededor de 300 kilos, y en el pecarí de labios blancos, un pariente silvestre de los cerdos que se desplaza en extensos grupos.
Ambas especies registran muy pocos estudios previos sobre su ecología en la zona y se enfrentan a un severo riesgo de desaparición. El especialista alertó que presentan poblaciones más escasas y son más raros de observar que especies emblemáticas como el jaguar, los monos o las guacamayas.
Para comprender sus necesidades biológicas y garantizar su supervivencia, el equipo de investigación captura ejemplares para colocarles collares de rastreo satelital. El monitoreo constante en medio de la selva permite documentar su alimentación, el uso de las aguadas para hidratarse y sus patrones de desplazamiento estacional entre la época de secas y de lluvias, información que sirve como base científica para diseñar estrategias de conservación.
La zona de estudio se ubica en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en Campeche, que forma parte de la selva maya. Este ecosistema boscoso se conecta directamente con los territorios forestales de Guatemala y Belice, integrando una masa vegetal continua de gran relevancia internacional.
Amenazas diferenciadas por especie
El investigador destacó que esta vasta extensión transfronteriza representa la principal esperanza de conservación no solo para el tapir y el pecarí de labios blancos, sino también para el jaguar y el resto de la biodiversidad regional.
Detalló que las amenazas varían según la especie:
- El tapir es un animal tímido que huye y desaparece ante la fragmentación de su hábitat provocada por carreteras, vías de tren o la apertura de terrenos agrícolas.
- El pecarí de labios blancos sufre la pérdida de bosque por las mismas causas, pero su principal factor de riesgo radica en la caza para el consumo humano.
Neuroetología y tecnología
Durante el foro académico, Roberto Zenteno Cuevas, titular de la Dirección General de Investigaciones, manifestó que la riqueza de la neuroetología estriba en mantener la conducta en su contexto natural para, a partir de ahí, comprender el cerebro que la hace posible.
Subrayó que este tránsito directo del laboratorio a la sociedad constituye la esencia misma de la investigación internacional. Como ejemplo, destacó los trabajos presentados en el congreso, que abarcan desde el control de plagas extranjeras y la conservación del tapir y el pecarí, hasta el estudio de las emociones en el cerebro social y los modelos computacionales inspirados en la biología.
Zenteno Cuevas enfatizó que las fronteras de esta disciplina avanzan a pasos agigantados gracias al desarrollo tecnológico, lo que permite un seguimiento puntual de los animales mediante sensores y GPS para mapear áreas neuronales y determinar rasgos conductuales con un nivel de detalle antes impensable.
Asimismo, apuntó que la ciencia actual no solo ha descubierto la participación del cerebro en el lenguaje del pensamiento, sino también cómo el cambio global transforma el comportamiento y la evolución; un panorama que hoy se fortalece mediante un diálogo constante con la inteligencia artificial (IA), herramienta que aprende del cerebro y optimiza su propio estudio.
En el simposio estuvieron presentes Jorge Morales Mávil y María del Socorro Aguilar Cucurachi, directores del Instituto de Neuroetología y de Comunicación de la Ciencia, respectivamente; Yaqueline Antonia Gheno Heredia, directora general del Área Académica de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, y Darío Colorado Garrido, director general de la Unidad de Estudios de Posgrado.
