El investigador de la Universidad Veracruzana Alan Jair García Flores planteó la necesidad de fortalecer la política criminal mexicana para atender de manera específica la ciberviolencia de género, con mecanismos que no se limiten a una respuesta inicial y permitan una intervención efectiva.
El académico del Centro de Estudios sobre Derecho, Globalización y Seguridad de la UV señaló que la protección debe considerar dos dimensiones de las agresiones: las dirigidas contra las mujeres por su condición de género y las relacionadas con su participación como candidatas, precandidatas, funcionarias, activistas o líderes de opinión.
Sicariato digital: agresiones organizadas y pagadas
García Flores abordó el esquema conocido como sicariato digital, una modalidad especializada de ciberviolencia política de género que se distingue de las agresiones espontáneas en redes sociales por su carácter organizado, planeado y, en ocasiones, remunerado.
Los cuatro actores del esquema
- El contratante: financia las agresiones y puede ser un actor político o un particular.
- El intermediario: establece el vínculo y preserva el anonimato entre las partes.
- El sicario digital: ejecuta los ataques.
- La víctima: suele ser una candidata, precandidata, funcionaria, activista o líder de opinión.
El investigador diferenció esta práctica del troleo ocasional. Mientras las agresiones espontáneas pueden surgir sin planificación, el sicariato digital supone una coordinación metódica de acciones dirigidas contra una persona determinada.
Vacíos del marco jurídico en México
El análisis forma parte del capítulo “Ciberviolencia política de género y sicariato digital en México: análisis del diseño de política criminal 2025”, incluido en el libro De las configuraciones modales de la violencia de género al marco garantista.
En el texto, el académico apunta que México cuenta con disposiciones sobre violencia digital y violencia política de género, pero están reguladas desde ámbitos distintos y no contemplan el fenómeno de forma integral. A ello se suma que no existe un tipo penal específico de sicariato digital en los códigos federales o estatales, por lo que estas conductas se abordan mediante figuras administrativas o infracciones genéricas.
García Flores sostuvo que las tecnologías de vanguardia no han creado formas completamente nuevas de violencia de género, pero sí han aportado herramientas para reproducir y ampliar conductas que ya existían.
El especialista advirtió que las agresiones psicológicas, simbólicas o físicas pueden trasladarse del espacio presencial al virtual y viceversa, de modo que una víctima vive afectaciones en ambos ámbitos sin un sitio claro de protección.
Ciberacoso en cifras
De acuerdo con los datos que retoma la investigación, a julio de 2026 el 86.7 % de la población de 12 años o más utilizaba internet y alrededor de 19.4 millones de personas habían experimentado alguna forma de ciberacoso.
Entre las modalidades mencionadas se encuentran:
- Contacto mediante identidades falsas.
- Mensajes ofensivos.
- Propuestas sexuales no solicitadas.
- Envío de contenido no deseado.
- Insinuaciones y extorsión.
WhatsApp y Facebook figuran entre las plataformas señaladas en ese contexto. Además, durante el proceso electoral de 2023-2024, el Instituto Nacional Electoral registró 848 quejas relacionadas con violencia política.

Fuente original: Universidad Veracruzana
